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Qué es una cue sheet, quién te la pide y cómo llenarla

Por Dennis Garcés · · 7 min de lectura

Formato de cue sheet con los datos de la producción y la tabla de cues
Formato de cue sheet con los datos de la producción y la tabla de cues

La película ya está terminada. Pasaste meses en el corte, el color quedó como querías, la mezcla suena. Subes la entrega al festival, a la distribuidora o al canal… y en la lista de documentos aparece una palabra que nadie en tu equipo sabe bien qué significa: cue sheet.

Respira. Es menos complicado de lo que parece, pero sí tiene su lógica. Y conviene entenderla antes de llenarla a las dos de la mañana del día de la entrega.

Una cue sheet es la hoja que lista cada fragmento de música (cada «cue») que suena en tu película: su título, quién lo compuso, qué editorial y sociedad de gestión lo representan, cómo se usa en pantalla y cuánto dura. Las sociedades de gestión de derechos la usan para saber a quién pagarle cuando la obra se exhibe o se transmite. Sin ella, la música de tu película no genera regalías para nadie, por mucho que suene en veinte festivales.

¿Para qué sirve una cue sheet?

Cuando una película se transmite en televisión, se estrena en una plataforma o se proyecta en una sala, alguien paga por el derecho de comunicar públicamente la música que contiene. Ese dinero llega a las sociedades de gestión (SACM en México, SAYCO en Colombia, SGAE en España, SADAIC en Argentina, SACVEN en Venezuela, ASCAP o BMI en Estados Unidos, por nombrar algunas) y ellas lo reparten entre los autores y editores registrados.

El problema es que la sociedad no ve tu película. No sabe que en el minuto 4 entra un tema de piano de tu compositor y que en el minuto 11 suena una cumbia de librería desde la radio del personaje. La cue sheet es la forma de decírselo: es el mapa que conecta cada segundo de música con la persona que debe cobrarlo.

Por eso también es un asunto de respeto. Tu compositor trabajó semanas en ese score, muchas veces con un presupuesto ajustado, apostando a que la película le dé algo a largo plazo. Si la cue sheet no existe o está mal hecha, ese «largo plazo» no llega nunca.

¿Quién te va a pedir la cue sheet y cuándo?

Casi nunca te la piden en la preproducción, y casi siempre en el peor momento. Estos son los lugares habituales:

  • Festivales. No todos la exigen, pero los que tienen acuerdos con sociedades de gestión o transmiten en línea sí. Suele aparecer en el formulario de materiales de exhibición, junto con el DCP, los subtítulos y la ficha técnica.
  • Canales de televisión. Aquí es obligatoria. Un canal no puede emitir una obra sin reportar su música; la cue sheet es parte de la entrega técnica, como el archivo de audio o la lista de diálogos.
  • Plataformas de streaming y distribuidoras. Lo mismo: forma parte del paquete de entrega (los «deliverables»). Algunas tienen su propia plantilla y te piden que vuelques tus datos ahí.
  • Las sociedades de gestión. Si tu compositor está registrado en una, puede presentar la cue sheet directamente para que su música quede asociada a la obra. En muchos países es el propio compositor quien termina haciéndolo.

¿Quién la hace? En teoría, la productora, con la información que le entregan el compositor y el supervisor musical. En la práctica, en producciones pequeñas, la hace quien sabe hacerla. Si tienes un compositor que la conoce, pídele que te la entregue junto con las mezclas finales; es parte del trabajo bien terminado.

¿Qué campos lleva una cue sheet?

Cada sociedad y cada plataforma tiene su plantilla, pero el fondo es siempre el mismo. Hay dos bloques.

Datos de la producción:

  • Título de la obra y tipo (cortometraje, largometraje, documental, episodio de serie, comercial).
  • Productora, dirección, año y país.
  • Duración total.
  • Los fotogramas por segundo del montaje final (24, 25, 29,97…). Parece un detalle técnico, pero sin este dato las duraciones calculadas desde el código de tiempo salen mal.

Datos de cada cue (una fila por cada vez que entra música):

  • Código del cue. Es libre; la costumbre heredada del cine es 1M1, 1M2, 2M1… (rollo 1, música 1).
  • Título del cue. El nombre que le puso el compositor («Tema de Ana», «Persecución en el puente») o el título de la canción si es música preexistente.
  • Compositor o compositores, con sus nombres reales, no artísticos, tal como están registrados en su sociedad.
  • Editorial, si la hay. En música de encargo para un corto muchas veces no hay editorial, y está bien dejarlo vacío.
  • Sociedad de gestión de cada autor.
  • Tipo de uso. Es el campo que más se llena mal y el que más importa, porque cada sociedad paga distinto según cómo suena la música en pantalla. Los códigos más comunes:
    • BI / BV, fondo instrumental o vocal: el público oye la música, los personajes no. Es el score típico.
    • VI / VV, visual instrumental o vocal: los personajes oyen o interpretan la música en escena (una banda tocando, alguien cantando).
    • MT, tema principal.
    • OT / ET, créditos de inicio y de cierre.
    • SRC, fuente: la música sale de una radio, un televisor o un parlante dentro de la escena.
  • Entrada y salida en código de tiempo, y la duración que resulta de la resta.

Al final, la suma de todos los cues te da el total de música de la película, un dato que algunas plantillas piden aparte.

¿Cuáles son los errores más comunes al llenarla?

Los tropiezos se repiten de película en película:

  1. Confundir fondo con visual. Si el personaje enciende la radio y suena una canción, eso es fuente o visual, no fondo. Marcarlo mal cambia lo que cobra el autor.
  2. Poner un solo cue para toda la película. «Música original, 00:00 a 14:30» no sirve. Cada entrada de música es un cue distinto, aunque sea el mismo tema repetido.
  3. Olvidar la música preexistente. La canción que licenciaste de una librería también va en la cue sheet, con los autores y la editorial que aparecen en tu licencia. No es «música libre», es música con dueño.
  4. Nombres artísticos o incompletos. La sociedad necesita el nombre con el que el autor está registrado. «DJ Nico» no cobra; Nicolás Pérez sí.
  5. Duraciones calculadas a mano. Restar códigos de tiempo con fotogramas es la receta perfecta para equivocarse. Que lo haga una máquina.
  6. Dejar los créditos para el final… y olvidarlos. La música de los créditos de cierre suele ser el cue más largo de la película y el que más vale.
  7. Hacerla con el corte anterior. Si después de la cue sheet cambió el montaje, hay que revisar cada entrada y salida. Hazla con el corte definitivo, nunca antes.

Cómo llenar tu cue sheet en una hora, no en una tarde

El secreto es no empezar desde cero ni desde la memoria. Empieza desde el timeline.

  1. Abre el corte final en tu programa de edición y revisa que el proyecto esté en los fotogramas por segundo correctos.
  2. Pídele al compositor su lista de cues con títulos y nombres registrados. Si usaste música de librería, ten a la mano cada licencia: ahí están los autores y la editorial.
  3. Recorre las pistas de música de principio a fin y anota, por cada clip, el código de tiempo de entrada y de salida. Si un tema entra, sale y vuelve a entrar, son dos cues.
  4. Clasifica el uso de cada cue con una pregunta simple: ¿los personajes oyen esta música? Si no, es fondo. Si sí, es visual o fuente. Marca aparte el tema principal y los créditos.
  5. Vuelca todo en la hoja y deja que las duraciones se calculen solas.
  6. Revísala con el compositor antes de enviarla. Cinco minutos de su tiempo evitan meses de regalías perdidas.
  7. Guárdala en PDF junto con los demás materiales de entrega, con el nombre de la película y la versión del corte.

Si en tu película participaron varios compositores, o el compositor trabajó con un productor musical, hay un documento previo que conviene tener firmado: el split sheet, que deja por escrito quién compuso qué y en qué porcentaje. La cue sheet reparte el dinero entre obras; el split sheet lo reparte entre autores de la misma obra. Los dos se necesitan.

Un atajo honesto

Hice un generador de cue sheet justamente para esto: escribes los datos de la producción, agregas un cue por cada entrada de música con su código de tiempo, eliges el tipo de uso y la herramienta calcula la duración de cada cue y el total de música según los fotogramas por segundo que elegiste. Genera el documento en PDF, en el formato que acepta la mayoría de sociedades de gestión. Si tu plataforma pide su propia plantilla, úsalo como base: los datos ya están limpios y solo tienes que copiarlos. Todo se procesa en tu navegador.

Y si estás cerrando la entrega de una película y la música todavía tiene cabos sueltos (la cue sheet, los derechos de una canción, un score que no termina de cerrar), escríbeme. Esa última semana es más llevadera cuando alguien del otro lado ya la ha vivido.